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28/8/12

Mal informado por Oswaldo Páez-Pumar


Una voz piadosa, al responder las insólitas declaraciones del saliente calificando de irresponsable las denuncias sobre la presencia de gas en Amuay, que podían oler los pobladores de la cercanía tiempo antes de que ocurriera la tragedia, ha señalado que el saliente está mal informado. Mal informado está quien así opina, porque el saliente está muy bien informado de todo cuanto ocurre en Venezuela, como hasta hace muy poco lo estuvo Castro en Cuba y hasta su muerte Stalin en la URSS. No se mueve nada sin su aprobación y en eso estriba la causa de la destrucción del país.

La supuesta desinformación del saliente es una estrategia largamente practicada con el propósito de mantener incólume su figura como base de todo sistema personalista y por ende anti institucional. Los males que ocurren se deben a que no se ha enterado, si no ya estarían remediados. Sus ineptos subalternos encuentran en ese mito que ellos contribuyen a construir una tabla de salvación frente al fracaso de lo que emprenden, porque la posibilidad de que se entere y que por lo tanto se remedie está tan al alcance de la mano, que en cualquier momento todo se compone y serán ellos, los colaboradores, merecedores de premio.

Esa elevación personalista del tirano benefactor explica igualmente porqué los subalternos ríen mientras son humillados por él; y porqué aceptan de buen grado la imputación de culpas que puedan corresponder a otros, incluido el saliente, antes que verse separados de ese recurso inefable que es estar en la cercanía del solucionador de los males tan pronto conozca de su existencia.

Si la destrucción física que ha sufrido el país durante estos catorce años se debe a la incapacidad de los funcionarios de la robolución para conducir con acierto las tareas asignadas, desde el simple manejo de un registro inmobiliario hasta la preservación del valor de la moneda, la destrucción institucional haya su causa en el mito del “saliente mal informado”, que contiene la inequívoca confesión de que no hacen falta ministros, ni diputados, ni jueces, ni fiscales, ni contralores para que las instituciones funcionen y los problemas se solucionen. Basta para eso que el saliente esté bien informado. Pero ¿Como resolver la incongruencia que se origina en la ignorancia por falta de información y la apreciación de sus seguidores, las focas aplaudidoras,  que en él reconocen a quien todo lo sabe? Es sencillo, saliendo del saliente.

Caracas, 28 de agosto de 2012

Presidente Culpable por Luis Betancourt Oteyza


Muchos pudimos ver la transmisión del show de Chávez en Amuay frente a un plano desfasado de la refinería siniestrada, con su puntero de profesor frustrado, cuando mandó a buscar a la periodista Carmen Andrea Rengifo de la cadena colombiana RCN para acosarla por haber reportado declaraciones de víctimas y damnificados que acusaron haber sentido y olido gas días antes de la explosión y consecuente tragedia de casi 100 muertos hasta esta fecha. De manera cobarde y prepotente, valido de sus escoltas y cargo, increpó a la joven periodista para desprestigiarla y desmentir su versión, y la de los vecinos que denunciaron escapes de gas antes de la explosión. No pudo, la mujer fue más que él, no se amilanó y sostuvo su versión, ante lo cual groseramente le dio la espalda  Nada extraño en este presidente prepotente, altanero y autoritario. Dar la espalda siempre ha sido su especialidad. –http://tco/QaT2APbb-

Le irritaba sobremanera que la versión de los vecinos sobre los escapes de gas, desatendidos por mucho tiempo antes de la tragedia que vivieron, respalda las denuncias de falta de mantenimiento como causa de lo ocurrido en Amuay. Chávez no puede permitir que esa especie coja cuerpo porque sabe que es verdad y que le va a costar caro a él y a su ministro Ramírez. Veamos.

Las tragedias pueden tener origen diverso, pueden ocurrir por un Hecho Fortuito, algún fenómeno natural no previsible: terremoto, maremoto, un rayo no neutralizable con un pararrayo oportuno, etc., en cuyo caso el responsable sería Dios o la naturaleza, según la fe de cada quien; así fue en el caso del tsunami de Japón que destruyó una planta nuclear. 

También pueden ocurrir por un Hecho Intencional, en cuyo caso sería un acto de sabotaje o de terrorismo, como lo fue la destrucción de las torres gemelas de Nueva York; o pueden ocurrir de manera Accidental, en cuyo caso hay al menos un responsable. Así fue cuando la central nuclear rusa en Chernóbil, donde un generalote se empeñó en desatender las alarmas de sus técnicos y se produjo uno de los accidentes más costosos que se conocen. En el caso de Amuay o el puente de Cúpira no medió ningún fenómeno natural, ni tampoco un acto de terrorismo o saboteo, por la vigilancia que había y, en el caso de la refinería, la explosión ocurrió al lado del cuartel de la GN. El puente de Cúpira se cae porque intentaron pasar una grúa con un peso del doble a su capacidad y las autoridades encargadas de mantenerlo, Ministerio de Transporte, no había colocado las advertencias de su peso máximo ni la alcabala, casi un cuartel de la GN, que está a menos de 100 metros, detuvo a la grúa que le pasó por las narices ¿Esos GN no estaban instruidos por su teniente o capitán ni éstos por su comandante del respectivo CORE de su deber y solamente se dedican a matraquear a los pendejos? En Amuay tampoco ocurrió un tsunami previo, por más que Chávez amenace con convencer de ello a la valiente periodista colombiana de lo contrario, sino que se produjo un enorme y continuado descuido de un escape de gas de tuberías que no debían permitirlo y no estaban funcionando como es debido, es decir, por falta de mantenimiento. En Amuay ocurrió un accidente, y como todo accidente ocurre por impericia, imprudencia o negligencia, de alguien, en algunos casos hasta de la propia víctima; es decir, que hubo un responsable y ése es el que detenta la autoridad y responsabilidad de cuidar los bienes y personas. En Amuay el responsable es el que maneja la refinería, el empleador y su propietario, o sea, Rafael Ramírez y Hugo Chávez. Por esto es que hay que marear a la periodista colombiana, y a todo el país, para que no descubran la falta de mantenimiento, que es la culpa de Chávez y de su ministro Ramírez en la tragedia de Amuay. Más nada.

Está vigente una ley muy peligrosa para Chávez, como toda ley, pero muy interesante para Venezuela. Es la Ley Orgánica de Prevención, Condiciones y Medio Ambiente del Trabajo, la famosa LOPCYMAT, que establece en su artículo 131 que: “En caso de muerte de un trabajador…el empleador (Rafael Ramírez, Presidente de PDVSA, y Hugo Chávez, patrón y propietario de PDVSA) serán sancionados con pena de 8 a 10 años.”; y en el artículo 132 estipula que, en vista de ser delitos de acción pública, ordena a la Fiscalía intervenir de oficio, sin esperar órdenes de nadie ¿La Fiscal va a actuar contra Ramírez y Chávez o seguirá torturando a la juez Afiuni?

No nos hagamos ilusiones, la Fiscalía no actuará porque es alcahuete, forma parte de una pandilla de cómplices, de ministros cómplices, comandados por un Presidente culpable ¡Ya basta!

Caracas, 27 de agosto de 2012             

23/8/12

La degradación por Oswaldo Páez-Pumar


 La población está claramente informada del atropello que representa el juicio que se le sigue a la juez María Lourdes Afiuni. Desde el mismo momento cuando el presidente saliente pidiera 30 años de cárcel para ella, por haber ordenado la liberación de Eligio Cedeño para que el proceso en su contra continuara pero en  libertad, conforme a la ley, era de esperarse que ante la imposibilidad de complacerlo con una sentencia condenatoria, definitivamente firme, las tortuosas prácticas del sistema judicial salieran a relucir para privarla de libertad, sin que mediara indicio alguno, ni mucho menos comprobación del delito imputado: haber obtenido una retribución por su sentencia. Solo existió la sospecha del saliente que no puede entender que una decisión que libera a un perseguido suyo pueda producirse sin que haya mediado una compensación dineraria. Dícese que aquel que juzga dice más de si mismo que de aquel a quien juzga. En lenguaje popular “cada ladrón juzga por su condición”.

Hace mucho tiempo que ese proceso contra ella debió estarse desarrollando en libertad, como lo prescribe la ley. Pero ¿dónde están los jueces que la acordarán ante las múltiples peticiones de sus abogados defensores, cuando ella está ahí sub-judice, precisamente por haber sentenciado que el juicio a Eligio Cedeño debía continuar pero en libertad y eso fue lo que causó la ira del saliente y cuando los que juzgarían a quien acuerde la libertad de Afiuni, gritan en los actos de apertura del año judicial “uh, ah, Chávez no se va”.

La existencia de una grave condición de salud ha obligado a sus jueces, a riesgo de irritar más al saliente, a ordenar que tenga la casa por cárcel dadas las condiciones existentes en los penales sobre las cuales sería redundante hablar, cuando los acontecimientos de Yare II hablan por sí solos.
Ocurre ahora, que la juez Afiuni va a ser sometida a una intervención quirúrgica y la titular del Tribunal 17 de juicio, Marilda Ríos, que conduce el proceso, vaya forma de conducirlo, en lugar de proceder como lo dispone el artículo 11 de la Ley Orgánica del Poder Judicial, dictar su sentencia y solicitar el concurso de la fuerza pública, lo hace al revés. “Los efectivos militares realizaron la supervisión y notificaron a la Juez que el Hospital de Clínicas Caracas (HCC) es seguro para proceder a la hospitalización de Afiuni Mora”. Y todavía dicta sentencias en nombre de la República.

Caracas, 23 de agosto de 2012

22/8/12


  El soberbio por Oswaldo Páez-Pumar
            Con frecuencia se emplea la palabra “humilde” para referirse  a las personas de condición económica precaria; y aunque el diccionario a ese fonema le reconoce una acepción vinculada con carencia, el nexo es con la carencia de nobleza y no con la carencia de recursos.  El vicio de la soberbia es el apetito de querer ser preferido a los demás, creerse más que los demás y dejarse llevar por ese deseo o creencia. Es la antípoda de la virtud de la humildad que es la que acompaña al hombre que reconoce su miseria, el que por esa honestidad para consigo mismo es verdaderamente humilde.
El deseo o creencia del soberbio se atribuye a sí mismo el origen de todos los bienes; y atribuye los males por los que deben ser castigados a los demás, círculo en el que ingresan incluso sus más cercanos colaboradores, cuando la necesidad de encontrar un culpable se hace presente.

El soberbio está al margen de la responsabilidad. Curiosamente el lenguaje lo identifica. No el que el usa, sino el contenido en el diccionario. El soberbio señala las responsabilidades de éste, ése y aquel aquí, allá y acullá; y él no las tiene. Es de acuerdo con el lenguaje común un absoluto irresponsable. Elementos comprobatorios de esa irresponsabilidad lo contienen las consignas que para ese fin se diseñan. Una de ellas desplegada hace un tiempo en grandes pancartas “Déjenlo gobernar”, cuando tenía no menos de diez años en ejercicio del poder. La otra, la que va de boca en boca: “es que no sabe lo que está pasando”, cuando todo cuanto pasa, pasa por sus manos.

Este hombre soberbio está tan poseído de sí mismo que ahora tiene conflictos con quienes se acercan a escuchar su voz en la campaña y se muestran insatisfechos, porque su discurso está ajeno a la realidad que circunda a los oyentes que comienzan a transformarse de atónitos espectadores en bulliciosos críticos; y que para desgracia del soberbio en su mente calenturienta representan una irreverencia al pretender señalarlo como responsable de los males que critican, cuando el sigue siendo irresponsable, pero será el responsable de su derrota, porque la esencia de la democracia que por no comprender quiere destruir, es que el derecho a criticar al gobierno y a cambiarlo no es una concesión del déspota, sino un derecho del pueblo que nadie puede arrebatarle.

Caracas, 22 de agosto de 2012

El Acuerdo por Oswaldo Páez-Pumar


Mediante acuerdo  publicado en la G. O. número 39986 del 15 de agosto alerta la Asamblea Nacional al pueblo venezolano y al mundo sobre “los evidentes planes de la derecha reaccionaria… para… anunciar resultados anticipados de las elecciones… en abierto desconocimiento a la voluntad popular… y su autoridad constitucional”. Repite lo que viene diciendo el saliente “que la oposición declarará fraudulento el resultado que anuncie su instrumento electoral, el CNE”. Nótese que el pecado está en “la anticipación de resultados” que en todas partes del mundo preceden a las cifras oficiales, menos en los regímenes seudo democráticos que usan las formas de ésta para acabar con ella.

Es así como se descubre el propósito del saliente, “desconocer la voluntad popular”  y sustituirla por su voluntad incluso recurriendo  al fraude. Porque tanto el saliente, como “su  asamblea” saben ya cual será el resultado y por lo tanto lo que dirá el CNE, que paradójicamente, quizá a pesar de la función que le corresponde como “autoridad constitucional” hasta ignora que será lo que tiene que decir. Se trata como ya lo hemos visto muchas veces en estos catorce años de la formación de una matriz de opinión, orientada a que sea desoído en el país y en el mundo una denuncia de fraude “porque ya lo habíamos advertido”.

El gobierno que tiene por credo electoral la fórmula de Castro según la cual “revolución no pierde elecciones”, lo que significa el desconocimiento a priori de la voluntad popular, le imputa a la oposición que va a comportarse exactamente como ellos lo hacen, es decir, que va a adoptar su credo proclamándose ganadora  y en consecuencia, va a desconocer el resultado que proclamará su instrumento, que por supuesto tanto el saliente como su asamblea lo conocen desde ya y por eso están seguros que les favorecerá. Son profetas.

Resulta curioso observar este comportamiento en el cual el denunciante, sea la asamblea o el saliente, en su afán por construir frente a la oposición que tiene por delante una trinchera a través de la matriz de opinión que le sirva de contención a una posible denuncia de fraude, pone al descubierto la retaguardia, haciendo evidente que el gobierno se sabe sin el respaldo mayoritario, pues cuando este existe no hay denuncia de fraude que prospere.

Caracas, 22 de agosto de 2012

CNE y FAN por Luis Betancourt Oteyza


Las encargadas de manejar el CNE para Chávez, que las llaman “rectoras”, han recibido de su patrón la orden de cantar su triunfo cualquiera que sea el resultado que arrojen las papeletas que salen de las máquinas, lo que éstas transmitan o lo que se reciba en las salas de totalización. Los hechos que se desarrollen el 7 de octubre de 2012 son irrelevantes, y no cuentan para dar un resultado que ya está diseñado: Chávez tiene que ganar las elecciones, aunque las pierda; las “rectoras” tienen que anunciar el triunfo de Chávez aunque sea mentira. Esa es la orden que han recibido y para lo que se están preparando. 

Esa es la base de la campaña de Chávez y sus acólitos. Por eso, y sin que nadie le hubiera dado pié para ello, desde hace meses anda predicando que la oposición va a cantar fraude y va a desconocer los resultados que le tienen preparado las “rectoras” del CNE, sin haber contado los votos; para ello montaron, con prisa descarada, la trampa del “acuerdo” que murió al nacer gracias a la determinación de Henrique Capriles de no dejarse amarrar por un entorno falso.

En los inicios de la campaña, y un poco antes, Chávez se dedicó a visitar a los militares, aprovechando algunas fechas patrias relevantes, con la cantaleta de que la oposición, que nada había dicho entonces como tampoco lo hace ahora, iba a desconocer el resultado que cantara el CNE, que iba a denunciar fraude y que a los militares les corresponderá reconocer ese canto oficial de sus cómplices femeninas ¿Por qué la cogió por ahí si nadie estaba discutiendo sobre el tema? Nadie lo estaba amenazando con desconocer resultado alguno, que, de paso, no se podía anticipar en una campaña que estaba por comenzar. No parecía lógico porque no lo era ¿Si no se habían sentado los jugadores en la mesa por qué alguno iba denunciar que no le iban a reconocer su victoria? La única razón posible es que ese jugador ya tenía la trampa montada y sus cartas marcadas con la ayuda cómplice de las madonas que manejan el garito. Elemental, diría el menos avispado de los detectives. Y había que manipular a los militares desde el principio del juego, y en sus cuarteles.

Lo que no contaba Chávez y sus madonas del CNE es en el desarrollo de la campaña y la reacción que se iba a desatar en cada rincón que visitara el candidato democrático, inicialmente despreciado por el Matón Saliente para luego atacarlo con los consabidos epítetos ya gastados después de 14 años de desmadre socialista. Lo que no contaban los que ya creían, como Francisco Franco antes de su muerte, que todo lo tenían “atado y bien atado”, es con la impresionante reacción del pueblo en respaldo a Capriles y su mensaje de optimismo y progreso; de rechazo al abúlico Tirano y su campaña de mentiras y amenazas. Lo que no contaban los malandros rojo rojitos es que los venezolanos estamos hartos de tanta insensatez, corrupción y traición. Que están hartos en las Academias, en las Universidades, en los Gremios profesionales y técnicos, en los Sindicatos, en las Fábricas, en los Campos, en los Mercados y en las Calles. Que la familia venezolana se saturó de tanto miedo, de tanta impunidad, de tanta injusticia, de tanto desorden e indolencia en el gobierno, y que no quiere seguir con esta parodia de revolución donde se está robando a manos llenas y donde el narcotráfico es un negocio de la magnitud del petróleo; donde se trafican drogas desde nuestras embajadas o se aterriza unas horas en una de nuestras más importantes ciudades para cargar una tonelada de cocaína como si de ir a comprar whiskey a Margarita se tratara.

Pero a pesar de toda esta reacción popular que se está manifestando alrededor de Henrique Capriles, y con ocasión de su heroica campaña, se tiene decidido imponernos a raja tabla, sangre y fuego, un resultado falso la tarde y noche del 7 de octubre de 2012. Eso está decidido desde La Habana porque Fidel Castro no puede perder la fuente de vida de su dictadura y así se lo ha exigido a su empleado Chávez. No importa lo que hagan los electores venezolanos, no importa lo que se recoja en las actas, ya está diseñado todo un entramado para burlar la voluntad de Venezuela, y lo van a intentar. Para esto cuentan con la sumisión de las Fuerzas Armadas Nacionales en sus altos mandos, comprados o comprometidos, o ambas cosas. Creen que saldrán a someter y reprimir a quienes se atrevan a reclamar el robo de la voluntad nacional ese 7 de octubre. Se están preparando con armas y municiones. Están confiados pero resulta que las FAN también están hartas; los cuarteles no acompañarán la traición ¡Ya basta!

Caracas, 16 de agosto de 2012    

8/8/12

Casa Amarilla por Oswaldo Páez-Pumar


Resulta extraño el silencio con el cual el MRREE ha enfrentado los incidentes en la Embajada en Kenia. El embajador, si es que puede dársele ese nombre, acusado por sus empleados locales de acoso sexual. La solución su salida y la llegada de una embajadora (encargada de negocios a. i.) que plantea a los empleados el retiro de la denuncia, es decir, echarle tierra a lo del acoso sexual en lugar de aclararlo. Un nuevo conflicto con los empleados locales que se resisten a la petición  y la encargada de negocios invoca ante el gobierno ante el cual está acreditada razones de seguridad para exigir el retiro de ese personal al margen de lo que establece la ley local en el trato con los empleados. Se produce el asesinato en la sede de la embajada donde aparece implicado el primer secretario, quien sostiene una relación equívoca con un miembro del personal local y al cual se le levanta la inmunidad para que sea juzgado en Kenia con arreglo a la ley local que contempla la pena de muerte. Como si no fuera dantesco lo narrado, el uso de la valija diplomática para el envío de droga es señalado como parte del cuadro donde se interrelacionan el primer secretario con los empleados locales y el asesinato de la embajadora, que no es desmentido por el Ministro del ramo, sino por el de Interior y Justicia que por su dicho pareciera estar encargado de supervisar el contenido de la “valija diplomática”.

Frente a la secuencia de los hechos que dejo narrados me surgen las siguientes inquietudes: 1) ¿Por qué frente a la acusación al embajador de acoso sexual no hay un procedimiento instruido para aclarar los hechos y por qué, si lo hay, no se ha informado de su existencia aunque se reserven los hallazgos hasta que el caso sea esclarecido y decidido? 2) ¿Por qué la misión de la encargada de negocios es solicitar de los empleados el retiro de la denuncia, en lugar de indagar sobre su veracidad y formar el correspondiente expediente? 3) ¿Por qué el gobierno asume una actitud distinta frente al embajador y al primer secretario, amparando con la inmunidad al primero y levantándosela al segundo, exponiéndolo a un juicio que incluso puede comportar pena de muerte, proscrita en nuestra Constitución? 4) ¿Por qué el Ministro de Interior y Justicia encargado de perseguir el narcotráfico en el territorio  es quien declara sobre asunto de tráfico de drogas en Kenia y sobre el uso de la valija diplomática?

Como no encuentro respuesta ni siquiera a una de las preguntas que me formulo, deja de resultarme extraño el silencio ya que al amparo de las sombras no trabaja sino el crimen.

Caracas, 8 de agosto de 2012

5/8/12

Espantapájaros y Gorra por Luis Betancourt Oteyza


“Cuando todos se muestran de acuerdo, es que alguien no está pensando”
George  Patton

Todo conocemos esos artilugios que usan los agricultores para proteger sus cosechas de granos y cereales de la voracidad de los pájaros, son los espantapájaros. Los hacen de todos los tipos y modelos, dependiendo de las costumbres locales y los recursos de los campesinos. En los países ricos acostumbran a elaborarlos como figuras humanas reales, rellenos de paja y vestidos con ropa humana, y hasta sombrero y corbata; en nuestros llanos los que siembran se conforman con bolsas plásticas de colores negro o amarillo atadas a una estaca, pues la ropa no sobra, y el viento los hace ondear como si tuvieran vida y eso basta para que espantar a las aves. Claro que en el norte como en el sur nunca uno de esos espantapájaros han capturado o agredido a un pájaro ni menos aun se lo ha comido, sólo sirve para meter miedo. Son trastos sin otra utilidad que asustar a los pájaros, y hay veces que parecen tan reales que infunden miedo hasta a los humanos desprevenidos. Ese es el mismo propósito de las capta huellas del sistema SAI, inventadas por los brujos y brujas del CNE, con la diferencia que los espantapájaros elaborados con ropa humana o bolsas son baratos, pues lo son con materiales de desecho, mientras que los del CNE son costosos en dólares americanos y su implementación para meter miedo constituye un acto de malversación grosera e indicio de corrupción. Algún contratista se va a hacer muy rico y alguna empresa extranjera hará un nuevo negocio vendiendo espejitos de colores a cambio de petróleo venezolano del bueno. Claro que ya estamos acostumbrados al cuento pero todavía escuece ser de un país tomado por bobo y botarate. 

En estos primeros días de agosto está previsto un simulacro de votación y los técnicos que concurran por la oposición se darán cuenta que esos espantapájaros electrónicos no capturarán votantes infiltrados, dobles cedulados del chavismo, chinos, iraníes, cubanos, etc. inscritos en el abultado REP, como tampoco lo hacen los que se ponen para meter miedo a las aves en los campos; las capta huellas del SAI sólo servirán para tratar de asustar a los que se acerquen a votar contra Chávez.

Es el uso del susto como arma electoral, armada por los capataces del latifundio chavista en el CNE, al igual que el último gesto de pretendida autoridad, devenido en el ridículo más grande y vergonzoso, que se les ha podido ocurrir, hasta ahora, a las madonas que regentan el organismo del gobierno chavista para las elecciones: Prohibir al candidato de la democracia, Henrique Capriles Radonsky, que use una cachucha en sus actos de campaña porque lleva los colores de la bandera nacional. Se amenaza con todo el peso de la autoridad, queriendo asustar a quien no tiene miedo, por colocar sobre su cabeza los colores nacionales y aspirar a la presidencia de la república. Es una de las amenazas más grotescas que se hayan utilizado en el hemisferio occidental desde que la democracia se ha hecho práctica y objetivo para las naciones surgidas de la primera guerra mundial. Me avergüenza pensar qué estarán tratando de descifrar sobre nuestra política en países vecinos y hermanos, o en Europa y USA, donde los colores patrios engalanan toda clase de festejos, celebraciones o acontecimientos populares; o qué pensarán nuestros llaneros coleadores de toros que recurren al amarillo, azul y rojo en sus escarapelas de premiación para quien agarra con éxito por el rabo al toro que se escapa en la lid.

Mientras Chávez usa y abusa de los símbolos patrios, utiliza a los cuarteles como plazas de campaña reeleccionista, invade nuestras televisiones con sus cuñas de contrabando y sus cadenas sin justificación, a las rectoras del CNE les angustia una cachucha en la cabeza de Henrique Capriles y no se dan cuenta que esa pretendida prohibición sólo va a provocar que todos nos compremos nuestra cachucha tricolor o, mejor, nos mandemos a hacer una con las 7 estrellas, sin la cubana que sobra, y con el caballo blanco, volteado hacia la derecha, indómito, símbolo de la libertad tan anhelada hoy.  

Caracas, 5 de agosto de 2012 

3/8/12

VINDICACIÓN DE LA POLÍTICA por Antonio Sánchez García


 La política ha vuelto a reinar por sus fueros. Gracias le sean dadas a quien nos despertó del letargo.
“La política es nuestro destino”  Carl Schmitt

1
No hay mal que por bien no venga. Y en ese, y sólo en ese sentido, rescato el principal valor de la invasión de la barbarie a manos del militarismo autocrático y caudillesco venezolano: en la visceral reivindicación de lo político. Así haya irrumpido por la puerta trasera de los cuarteles. Pues ese fue el efecto directo de su frustrado golpe de Estado: barrer con la indiferencia, la apatía, la banalización de la vida pública venezolana y hacer tabula rasa de la forma más degradada de la política que entonces sufriéramos: la de la catalepsia de lo político y su rebaja a mera administración de los ingresos del rentismo petrolero por élites clientelares; la conversión de la participación ciudadana en ritual electorero y la desvalorización de la democracia representativa. Vale decir: la delegación del poder de las mayorías a cúpulas partidistas a cambio de granjerías y subvenciones, institucionalizadas desde el Estado.

Pues se tiende a desconocer que la razón última del golpe de Estado y el dramático giro de la vida política venezolana fue de naturaleza socio-económica, no política o militar. Si buscamos un hecho concreto al que culpar por haber propiciado el inicio de los acontecimientos sociopolíticos que desembocan en el golpe de Estado del 4 de febrero de 1992 y abren la historia al trágico proceso que estamos viviendo pronto hará 14 años, nos vemos obligados a retrotraernos al 27 de febrero de 1983 cuando al fragor del tristemente célebre Viernes Negro sucumbiera como aventado por los Dioses una mítica aunque postiza realidad de más de medio siglo de existencia: el dólar a 4.30. Bastó la súbita desaparición del poder adquisitivo de los venezolanos mediante la devaluación del dólar – y el absoluto desconcierto del gobierno de turno - para que éstos sufrieran la inmediata desafección respecto del régimen instaurado por los firmantes del Pacto de Punto Fijo. Dicho inversamente: el pacto democrático surgido a la caída del régimen dictatorial de Pérez Jiménez hizo aguas en cuando sus firmantes se mostraron incapaces de seguir subvencionando a sus principales beneficiarios. Esa variopinta representación de nuestra sociedad cuya utopía no tenía nada que ver con los valores esenciales de la democracia entonces conquistada, como creyeran los apologetas del sistema: la justicia, la libertad, la igualdad, sino con la posibilidad inmediata de disfrutar del valor adquisitivo del Bolívar, garantizado por un deus ex machina ajeno a nuestra verdadera capacidad de generar riqueza. Y consumir del elixir del capitalismo post industrial sin haber aportado con una sola gota de sudor. Dicho folklóricamente: todos nosotros, los tá barato.

2
Revísese la historia de la Venezuela democrática y se verá que los conflictos sociales anteriores al viernes negro no sacuden ni mucho menos resquebrajan la costra de conformismo y satisfacción que inflamaba de orgullo a los venezolanos de la era democrática. Que hasta se podían dar el lujo de recibir con los brazos abiertos a los pobres infelices aventados de sus países por feroces dictaduras militares. Las razones de dichos conflictos, incluso la existencia de grupos y partidos contestatarios, no rasguñaban la costra de certidumbre que protegía a los dos partidos garantes del sistema de dominación política. Los partidos de proveniencia marxista en que se refugiara la derrotada subversión de los sesenta jamás superaron la barrera del 5% de representación electoral. ¿Quién le tenía miedo al marxismo o podía imaginarse una volcánica rebelión del caudillismo autocrático? ¿Quién se imaginó un golpe de Estado militar o una revolución castrista en la Venezuela que la derrotara a palos y votos en los sesenta?

Ya es una historia vieja, ha pasado demasiada agua bajos los puentes y mencionarlo no rinde muchas simpatías. Pero ¿podremos olvidar que Petkoff y JV Rangel sufrieran derrota tras derrota y paliza tras paliza cantando una melodía que en Venezuela nadie quería escuchar? Pues se trataba del cansón sonsonete que recurría a mensajes estrictamente políticos, ideológicos, ya desfasados y casi metafísicos. La revolución no le calentaba los cascos a nadie extramuros de la UCV, reducto inconmovible de los últimos mohicanos. Sobraban las escuálidas vanguardias revolucionarias amamantadas por el marxismo ucevista – aquellas que asaltaban bancos para sobrevivir y hoy en el gobierno se han enriquecido hasta la náusea - pero faltaban el proletariado y el campesinado necesarios como para hacer una revolución verdaderamente socialista. Bastaba con que CAP aleteara sus promesas sauditas y Caldera o Herrera Campins soltaran sus greguerías preconciliares para que las masas corrieran a darles sus votos.¿Cuál era el mensaje? Garantizar el reparto. Asegurar la bonanza. Blindar el tá barato. Entre tanto, todos se olvidaban de blindar la democracia, nuestro mejor sistema de vida. Por cierto: con más política. No con su desprecio.

Fue la grave crisis económica que irrumpiera a fines del primer gobierno de CAP y al comienzo del de Herrera, magnificada por los sucesos posteriores hasta alcanzar dimensiones planetarias con el golpe y la bancarrota financiera de Caldera, la que puso al castro golpismo folklórico a las puertas del asalto al Poder. Retroalimentado por los coroneles facciosos y la promesa electoral de desterrar la política  y freir las indolentes cabezas de ADecos y COPEIanos. Fue contradictoriamente el momento en que la política, represada entre las cuatro paredes del bunker de AD y las oficinas de COPEI, rompió todos los diques, la fantasía del inter clasismo y la solidaridad de clases se hicieran añicos y el enfrentamiento por el Poder de factores definitivamente enemistados se hiciera carne de nuestra historia. Fue cuando la política – con sus vicios y sus virtudes – irrumpió en nuestros hogares y la discusión en torno a proyectos estratégicos, la esencia nacional, la identidad del venezolano, las constituyentes y toda suerte de reflexiones y empeños de índole estrictamente política se apoderaron de la fascinación de los venezolanos. O de su rechazo, que naufragar en la confrontación permanente provoca stress, fatiga, desesperación e incluso angustia. ¿A quién le gusta que le suspendan sus certidumbres y lo suman en un mar de contradicciones y desesperanzas? ¿A quién, que le jalen la alfombra en que reposan todas sus certezas y lo dejen en la indigencia, en la orfandad, sin saber qué defender ni cómo?

3
Fue así como tras los últimos intentos por maquillar al antiguo con una reina de belleza - el colmo de la banalización de la política -  o un prócer de la centro derecha ilustrada, irrumpió como una tromba entre fumarolas de carne en vara, cantantes de cervecería, telenovelas y poliédricos amaneceres llaneros una cosa pegostosa, amorfa, circense, ridícula y fascistoide llamada MVR 200. El último recurso del stablishment, las cachuchas, respaldadas por gran parte del empresariado y las clases medias, bajo el acompañamiento de un pequeño coro de desarrapados, se hacían del coroto con un camión de promesas. Todas, reconozcámoslo, de índole y naturaleza estrictamente política aunque travestida de antipolítica: lucha contra la corrupción, venganza, fritura de adecopeyanos, Constituyente, reformulación radical del Estado.  Ni una sola promesa de índole económica. Gracias a unos cañonazos, la política volvía a ocupar nuestros corazones.

Pues no fueron los venezolanos quienes increpamos a Chávez. Fue Chávez quien increpó a los venezolanos. No fueron los venezolanos quienes quisieron hacer de la política el eje de sus preocupaciones. Fue Chávez quien nos la impuso. Exactamente como lo hicieran Hitler y Mussolini con italianos y alemanes. De un solo golpe situó el problema del Poder en el centro de sus y nuestros afanes y la discusión en torno al sentido del Estado y sus instituciones, la educación, la salud y la cultura en el centro de nuestros desvelos. Desde Chávez no hemos hecho otra cosa que política. Olvidándonos expresa y malévolamente de la economía. Vale decir: preocupándonos por nuestra vida como colectivo, por nuestro destino como Nación, por nuestro futuro como conglomerado social. Y olvidándonos de la administración de lo poco que somos.

Así no quisiéramos confrontarnos, nos han obligado a ello. Es, en cierto sentido, terriblemente castrador y frustrante que se nos impida volver a nuestro anonimato apolítico, a ocuparnos exclusivamente de nuestros asuntos, a delegar la administración de los asuntos públicos en las élites gobernantes. Y a fundirnos en la masa silenciosa que vive sus vidas del nacimiento a la muerte, sin mayores cosas que destacar.

Pero así ha sido. Querámoslo o no, nos hemos visto obligados a hacernos copartícipes de nuestro destino histórico. Tomar posición, decidir el bando, responder a nuestras grandes interrogantes con nuestras grandes respuestas. Pero puestos en esta circunstancia, convertidos en protagonistas de la gran historia, no tenemos otra alternativa que politizarnos y politizar, apostar a nuestras propias decisiones y contribuir con nuestro modesto aporte a construir una Patria llamada Venezuela.

La política, tan ausente en el pasado de nuestras sobremesas, se ha convertido hoy en la reina de la casa. Venezuela dejó de ser el cómodo territorio que gracias a un hecho fortuito podía mantenernos la ficción de pertenecer, sin el sudor de la frente, al Primer Mundo. Para problematizársenos existencialmente. Se ha convertido, muy a nuestro pesar, en nuestro más íntimo destino. Hoy por hoy nadie se salva de tener que asumir una posición política. Así sea bajo la forma de esquivarla y hacer como que no queremos enfrentarnos – esencia última e ineludible de toda política, si lo es de verdad. Vuelve a adquirir relevancia la extraordinaria definición de lo político, dada por uno de los más grandes especialistas en derecho público del último siglo, Carl Schmitt: “Pues bien, la distinción política específica, aquella a la que pueden reconducirse todas las acciones y motivos políticos, es la distinción de amigo y enemigo.”

Hay quienes, por comodidad intelectual y flojera moral, quisieran rebajarla a escarceo de náufragos y extraviados. Y nos piden que, para vencer a nuestro mortal enemigo, hagamos como que está dormido y le arrebatemos, como Pulgarcito, las llaves del reino mientras ronca sus canibalescos desafueros. Creo, muy por el contrario, que es el momento de politizarnos sin complejos. Que nuestro desafío consiste en participar de una cruzada hondamente política, vale decir teológica y moral: reconstruir la democracia venezolana sobre bases prístinas, transparentes, radicales. Con plena conciencia de que estamos haciendo política. Es un desafío del todo o nada. Cuya victoria depende de la verdad, no del engaño.

La política ha vuelto a reinar por sus fueros. Gracias le sean dadas a quien nos despertó del letargo

2/8/12

SAI o el fraude de las capta huellas por Luis Betancourt Oteyza


El ministerio de elecciones del gobierno chavista arrancó temprano por una sorpresiva campaña publicitaria para promover un nuevo invento electoral. Un extraño aparatico que no se usa para votar en ningún país y que recuerda uno de los controles implementados por el servicio de seguridad de USA tras los atentados sangrientos del 11 de abril de 2001 para protegerse de terroristas, tratando de identificarlos por sus huellas dactilares. 

Todos los que han viajado al Imperio, como Nicolás Maduro y otros diputados gozones, han pasado por ese momento tenso de poner su dedo en un aparato de control policial para entrar a territorio americano y para montarse en un avión. Todos se han sentido escrutados, registrados, casi violados en su intimidad por esas capta huellas manejadas por severos, y a veces mal encarados, oficiales de inmigración gringos. Ahora las va a usar Tibisay y su banda para que los venezolanos podamos ser autorizados a ejercer nuestro más importante derecho político: votar.

¿Por qué lo quieren hacer si ya nos han captado nuestras huellas para dotarnos del único instrumento legalmente indispensable para votar: nuestra cédula de identidad? La cédula nos la suministra en gobierno, supuestamente después de comprobar nuestros datos identificatorios, de nacimiento y filiación, y verificar que no tenemos otro registro con otro nombre o edad. Para eso nos recogen las huellas, y nos conceden una credencial oficial que conocemos como cédula de identidad, respaldada por toda la autoridad del Estado venezolano. No nos hace falta más para identificarnos ante autoridades, como el CNE, u otras instituciones, como bancos y servicios de salud.

Nos dicen que el aparatico se instalará para evitar que votemos más de una vez, en la misma mesa o en cualquier otra a donde nos pudiéramos desplazar  el día de la votación, a pesar de que nos van a embadurnar el dedo con una tinta especial preparada para evitarlo, por el CNE en sus estrictos laboratorios de asesores cubanos del G-2.

En su campaña sorpresiva para promover el aparatico decían algo tan extraño  como “tu huella es tu voto”, casi afirmando que se votaba con la huella, afirmación por demás incomprensible pero posible luego que hemos pasado de votar, como en todo el mundo, con una papeleta que se contaba en una caja que se abría al terminar la jornada, a hacerlo con una tecla en otra maquinita.  Extraña la campaña pero en nada inocente ni torpe. Lo que nos estaban sembrando en la imaginación y el inconsciente era lo que querían que entendiéramos: que con esa huella que nos volvían a obligar a registrar registrábamos nuestro voto, y de allí a hacernos ver que se preparaba otra lista Tascón no quedaba ninguna duda. Con el aparatico que recogía nuestra inocente huella conectada a la máquina que registraría nuestro voto “nuestra huella identificaba nuestro voto” y no al votante. 

Más claro no cantó ninguna de las gallinas del CNE. Ante esta campaña hubo un desconcierto inicial como el que sigue a todo invento: el avión, el bombillo, la radio, etc., y dos reacciones políticas: los que no quieren atacar al CNE rojo rojito porque, de buena fe, creen que eso espanta a los votantes y los que olieron que algo podrido se traía el nuevo aparatico para las huellas, y se pusieron a pensar. Los últimos, “diablos radicales de la oposición”, estudiaron el aparatico, las excusas del CNE para tanta innovación y el costo de la nueva compra, para llegar a conclusiones interesantes, a saber: “no es posible que el aparatico identifique mi huella entre los 19 millones de inscritos en el REP; no puede indicar a la mesa de al lado en el mismo centro de votación que yo ya voté en otra mesa, y menos aún a otro aparatico en otro centro de votación en la misma ciudad o en el mismo estado; a lo mejor me puede denunciar con un pito o alarma si vuelvo a votar en mi misma mesa porque me limpié el dedo embadurnado con la tinta y me puse barba y peluca de distinto color que el de mi pelo original.”  Lo que los llevó a concluir que el aparatico no servía para casi nada pero el casi tiene dos caras, más duras que las de los rectores del CNE; una, que el aparatico es otro negoción millonario de algún valido boliburgues, otro chip gasolinero, porque un aparatico multiplicado por 40.000 mesas son 40.000 aparaticos que valen muchos dólares; otro Pudreval, vamos.

La otra cara, más tenebrosa y muy propia de estos malandros que nos gobiernan, socios del narcotráfico con las FARC, organizadores de colectivos asesinos, liberadores de pranes secuestradores, cómplices de la entrega de Venezuela al comunismo cubano, es la del manejo del miedo; ese instrumento que han utilizado siempre los tiranos para someter a sus ciudadanos. Miedo a ver, miedo a ser testigo, miedo a opinar, miedo a defender a un inocente, miedo a decir, en fin, miedo a votar de acuerdo con la conciencia y la esperanza personal.  Y ése es el verdadero objetivo y justificación del costoso aparatico “capta huella” llamado SAI, más nada. No sirve para más nada, y eso hay que decirlo porque el pueblo, no sólo lo entiende, sino que lo sabe desde el mismo día de la primera cuña. Están equivocados los que se empeñan en quitarle importancia al aparatico y hasta lo quieren vender desde las trincheras de la oposición; no, el pueblo no es tonto y no le gusta que lo tomen por tal. El pueblo quiere ser protagonista y no grey; no quiere que lo tomen por manada útil de pastores bobos. El pueblo quiere pelear y lo está demostrando cuando acompaña a Henrique Capriles a cara limpia en todos los actos públicos. El pueblo sabe lo que es el miedo después de 160.000 asesinados, millones de bombas lacrimógenas respiradas en sus protestas legítimas, pero el pueblo no quiere más miedo ni bobos que los consuelen. Quiere la verdad y luchar por y junto a ella; por eso está en la calle. 

Acompañémosle denunciando los aparaticos que no sirven sino para querer meter miedo. 

Espantemos nosotros a las Sayonas del CNE y a su jefe agónico que el resto de los espantos corren solos ¡Ya basta!

Caracas, 2 de agosto de 2012 

1/8/12

Premonición por Oswaldo Páez-Pumar


Ayer al leer en la prensa que los dos acompañantes de Oswaldo Payá habían aceptado que conducían a exceso de velocidad y que a la misma se debió el ‘accidente’ en el cual pereció, me adelanté a preparar el soneto que para ser publicado el domingo debo remitir al periódico a más tardar el jueves al mediodía. “Yo acuso” lleva por título y acuso al castrismo de la muerte de Payá.

Hoy la prensa me informa que mi premonición fue acertada pues anuncia el procesamiento de los acompañantes por “homicidio”. No será un procedimiento distinto al del general Ochoa, que después de cumplir con la orden de Castro para asociar al gobierno de La Habana con el narcotráfico con el doble propósito de obtener recursos financieros para mantener la dictadura y “envenenar a la juventud del imperio con la droga”, un arma tan siniestra como la de la guerra química o bacteriológica, lloró arrepentido en el tribunal, se atribuyó toda la culpa, liberó de responsabilidad a Castro y pidió ser ejecutado porque se lo merecía.

Cuanta habrá sido la presión, ejercida en cautiverio, puesto que las embajadas sueca y española no pudieron tener contacto con sus nacionales hasta después de haber sido liberados, justo para que reportaran su versión de lo ocurrido de lo cual solo recuerdan el exceso de velocidad, pues todo lo demás es nebulosa como si la amnesia que les produjo el accidente no hubiera afectado un lóbulo del cerebro y dentro de éste un centro específico, encargado de preservar el recuerdo de los accidentes de tránsito a alta velocidad cuando coincide con la versión oficial de los hechos.

Carromero entró a Cuba con visa de turista y “en violación de su estatus migratorio se involucró en actividades políticas contra el orden constitucional…y es bien sabido que la contrarrevolución siempre ha sido y es mercenaria”. Granma dixit.

Y yo digo, que cuando las autoridades cubanas levantaron el accidente y  constataron la muerte de Oswaldo Payá ya sabían que “el accidente” se había producido por exceso de velocidad y lo único que necesitaban era que lo confirmara el conductor para lo cual era indispensable mantenerlo aislado de cualquiera que pudiera tratar de ‘confundirlo’, porque para avivar la memoria no existe mejor remedio que el aislamiento, sobre todo si al aislado se le hace saber que puede durar una eternidad.

Caracas, 1° de agosto de 2012