Si desea comunicarse con nosotros puede hacerlo por forodemocratacristiano@gmail.com
o hacer click en "comentarios" debajo de cada artículo para dejar su opinión.

7/5/12

Guerra avisada…puede matar por Luis Betancourt Oteyza


“…aunque la guerra es el compendio de todos los males, la tiranía es el compendio de todas las guerras.”
Simón Bolívar, 17 de diciembre de 1814

Hugo Chávez está mortalmente enfermo; no se recuperará de su mal y más pronto de lo previsto saldrá de la escena. Esto no puede seguirse ocultando ni descuidando. Después de 13 años de gobierno unipersonal, degenerado en una Tiranía, barridas todas las instituciones públicas y mermadas las otras, el país pronto se encontrará a la deriva y sumido en una crisis puntual de dimensiones muy peligrosas para su soberanía y hasta subsistencia como nación. Venezuela puede dejar de ser la que se constituyó en 1830, luego de la desmembración de la Gran Colombia, y que hemos conocido hasta este principio del siglo XXI; puede que no mantenga su estructura territorial ni su conformación de estado único, independiente y con la vocación de futuro de ayer. No voy a abundar en el alerta pero sí quisiera recubrir de la mayor seriedad y alarma el llamado de atención que me propongo transmitir en estos momentos.
Ante esta grave encrucijada se están desarrollando dos comportamientos políticos para conjurar el futuro inmediato. Por un lado, el Chavismo, entendido como toda la gama de causahabientes de este proceso iniciado en 1999, está preparando una transición a toda carrera, manido de su conocimiento del estado real de la enfermedad de su líder con un solo objetivo: no abandonar el control del poder y, por el contrario, profundizarlo y extenderlo a toda la sociedad, totalitariamente, para evitar una cercana reacción que la libere. En este propósito coinciden tres sectores interesados: El primero, el Castrismo Cubano, que recibe en los recursos materiales venezolanos el oxígeno indispensable para mantener su tiranía sobre el pueblo de Cuba y no puede prescindir de este dominio. Es de vida y muerte. Venezuela hoy es a los hermanos Castro y sus secuaces comunistas lo que la India fue para el Imperio victoriano inglés: La Joya de la Corona. El segundo sector es el constituido por todos aquellos comunistas y similares que ven, por fin, en este proceso “revolucionario” la razón de ser de sus vidas y prefieren seguirlo sin reparar en el costo social, económico ni humano que él representa para los venezolanos. Creen que se debe mantener a toda costa y costo; ya nos advirtieron el 4 de febrero pasado que “La patria o es socialista o no será patria”. Es el apetecido camino a su Shangri-La.  Y el tercer sector es el conformado por todos aquellos, civiles y militares, que encuentran en el “proceso” la fuente de su enriquecimiento y redención social y económica,  que saben cesará cuando pierdan el poder y que no podrán disfrutarlo allende las fronteras de su presa. Algo de esto ya quedó al descubierto con la confesión pública del ex magistrado y Coronel Aponte Aponte. Aquí no me refiero a los rapiñosos de siempre que como rémoras recogen sus bocados de lo que descuidan los tiburones; esos siempre existirán y tratan siempre de acomodarse a nuevos actores, cuando los hay. No, me refiero a los que ya no pueden salirse de la Mafia sino como lo hizo el magistrado correlón: entregando todo al precio de una vida, vida al fin, en relativa libertad. Son los que no quieren ni pueden dejar de cabalgar el tigre. Estos tres sectores están dispuestos a todo, hasta ejercer la violencia, para mantener su poder, y tienen  con qué. La reunión de 24 “Colectivos Oficialistas” en el Parque Central de Caracas, con la asistencia de Henry Rangel Silva, reseñada en El Nacional de hoy domingo 6 de mayo, es un botón de la mejor muestra; sólo hay que repasar tres cosas en esa reseña: Las palabras del guerrillero  Julio Escalona, la lista de las pandillas presentes y la intervención del General Henry Rangel Silva, con uniforme verde oliva, Ministro de la Defensa. Parece la reseña de un aquelarre medieval pero ocurrió aquí y ahora, y se va a repetir. Pues bien, este Chavismo está implementando varios planes para conseguir su fin. Tiene un plan electoral a cargo del CNE; tiene un plan institucional a cargo del desempolvado Consejo de Estado; tiene su respaldo judicial a cargo del TSJ; y tiene su plan militar a cargo del Ministerio de la Defensa y las fuerzas de ocupación bajo el control cubano, y estos planes los están desarrollando ya, todos en paralelo. Es la estrategia del perdigonazo: algún plomo alcanzará el objetivo.
Por el otro lado están las fuerzas de la llamada “Oposición”, con su candidato electo en impecables elecciones primarias; con su comportamiento apegado a las reglas convencionales de la política tradicional y sin ánimo  de confrontar el esquema legal que pautan las normas, que sólo ellos siguen en la actualidad; mientras Chávez y sus acólitos han violado la constitución y toda la pirámide legal del estado varias veces, la oposición se mantiene ejemplarmente dentro de un juego democrático, que juega sola y, me atrevería a decir, cada día ante menos espectadores.  No está alertando con la anticipación debida el desarrollo de la transición inevitable, y parece segura y confiada en que la historia excusará su inacción. Nadie de entre sus filas advierte que Chávez está dejando de existir, que debe abandonar formalmente su cargo, y hasta algunos insisten en pedirle inexplicablemente que se reincorpore. Nadie exige un CNE transparente y confiable que guíe el proceso electoral, de darse. Nadie advierte que Jaua no puede asumir la sustitución constitucional de Chávez por carecer de condiciones y del respaldo nacional necesario en la coyuntura. Nadie pide la renuncia, no del presidente agónico, sino del gobierno entero y la conformación de uno de transición, que evite el baño de sangre con que nos amenaza Fidel Castro. Estamos a las puertas de una guerra civil, asimétrica por ahora; será una guerra anunciada que matará a muchos.

Caracas, 6 de mayo de 2012                           

No hay comentarios:

Publicar un comentario